martes, 26 de febrero de 2008

Lectura con un extraño

Siempre he creido que la lectura es algo absolutamente personal, pero esta mañana en transmilenio, compartí mi libro con un extraño.

Estaba releyendo, buscando las razones que tenía Antígona para haber tomado la determinación de hacer los rituales funerarios a su hermano.

Yo iba en la parte cental del bus, en los que son como un acordión, de forma rectangular, estaba de pie y tenía el libro apoyado en una superficie plana del bus, de repente sentí que el señor que estaba junto a mi estaba leyendo del libro, yo dejé de leer y comencé a mirarlo de soslayo, y efectivamente me dí cuenta que sí estaba conmigo en la lectura. me causó gracia, pero dejé que él continuaba leyendo, yo ya había terminado la página y de alguna manera estaba dando tiempo para que él también la terminara y poder pasar la página, luego de unos segundos. Lo mire con tranquilidad y le dije: ya puedo pasar la hoja?; el señor e miró y cuando se dio cuenta que le hacía la pregunta no por burla ni por envidia, sino porque en realidad queria saber si ya podía pasar me respondió con una sonrisa y me dijo: si! claro, tranquila. Lo miré, me reí y pasé la hoja, después de eso creo que el señor me acompañó unos renglones más y después seguramente se sintió, algo metido y no volvió a leer.

jueves, 21 de febrero de 2008

De un diálogo de Ismena

He vuelto otra vez a comenzar a leer Antígona.

Y ahora encuentro cosas particulares qeu no veía antes, justo cuando comienza la obra, en la conversación entre Antígona e Ismena, la sunda le dice a antígona: "¡Ay! Piensa, hermana mía, cómo murió nuestro padre, odiado y escarnecido, cuando habiendo descubierto sus faltas se arrancó los ojos con su propia mano. Entonces, su madre y esposa, que lo era a un mismo tiempo, con un trenzado lazo puso fin ignominioso a su existencia. En tercer lugar, nuestros dos hermanos, desdichados, en un solo día se matan enre sí, dandose mutuamente la muerte con sus manos. Ahora que hemos quedado solas, considera la muerte aún más infame que nos espera si a pesar de la ley violamos el decreto y el poder de nuestros señores. Por otra parte no debemos olvidar que somos mujeres, que no podemos luchar contra los hombres; y además, que nos gobiernan quienes son más poderosos, y es preciso que obedezcamos esas órdenes y aun otras más dolorosas. Por mi parte, ruego a nuestros muertos que reposan bajo tierra, que me perdonen al obrar así, pues a ello soy forzada, obedeceré a los que mandan; por que no es razonable hacer uno más de lo que puede"

Me ha causado entonces curiosidad la actitud de Antígona, de por sí esta cansada de tener una vida y una historia llena de deshonras y de tragedias. Qué pasaba antes con ella?, ¿Cómo debía ser la vida de Antígona para que ahora decidiera ir en contra de las leyes y hacerle los ritos funerarios a su hermano?, creo que es importante en el desarrollo de la obra que ella lo haga por agraciar a sus muertos, pues al fin y al cabo será con ellos con quienes comparta la eternidad y por eso quiere complacerlos.

Pero ¿qué significaba en ésa época que alguien fuera en contra de la ley y fuera de eso lo hiciere una mujer?. Definitivamente Antígona ha ido en contra de todos los cánones de su sociedad, pues las mujeres según parece deben obedecer a los hombres y nunca deben olvidar su condición de mujeres, los hombres estarán sobre ellas y deberán aceptarlo; y más aún si ése hombre es el Rey.

¿Qué hay más alla de la obra?

Volviendo a un tema de K. "la absolución aparente" y "12 hombres en pugna"

Estaba leyendo las cosas que he estcrito y creo que no puedo dejar de mencionar una relación que hice mientras leía el libro.

En la absolución aparente, que es una de las tres absoluciones a las qye puede apirar K., Titorelli explica a Joseph K. que es un roceso en el cual, el pintor realiza una carta donde confirma que K. es inocente, y da su palabra para poder lograrlo, ésa carta Titorelli comenzará a pasarla en manos de los jueces que conoce y que tiene cercanos a él, ellos si quedan convencidos de la inocencia de K. firmarán respaldando la cart; otros preferirán conocer a K. personalmente para poder decidir si firman. Después de que ya varios funcionarios firmasen la carta, Titorelli la llevará al juez que lleva el caso de K. y éste devería firmar la carta ya sea por congraciarse con el pintor o por presión de la firma de los demás colegas.


Ésa manera de absolución aparente la relaciono con una película que se llama doce hombres en pugna (12 angry men) en donde un jurado de conciencia, conformado por 12 personas acabados de conocer tienen que decidir de manera unánime la culpabilidad o inocencia de un hombre que está enjuiciado.

Pero son ellos quienes de manera UNÁNIME deberán decidir, lo mismo pasa con los jurados que condenan a K. probalblemente si uno no firma los siguienetes no lo harán. El jurado de conciencia intenta obtener un resultado que sea de todos. Lo que me llama la atención es que en ninguno de los dos casos, ni en la película (exceptuando por uno de los jueces) ni en el libro, hay un interés REAL por conocer si el enjuiciado es culpable; cada uno de los jueces está pensando en sus cosas, sus propios intereses y no está cummpliendo en realidad el papel de un juez. A

Al parecer lo mismo pasó con K., nadie está interesado en realidad en su caso, pero todo el mundo lo conoce y presume en él un culpable.

Recomiendo la película a quien no la han visto y espero algún día hablar si le parece o no mi similitud.

martes, 19 de febrero de 2008

Me gusta leer teatro.

En alguna oportunidad leí un par de obras, una de ellas era del teatro del absurdo, titulada "Esperando a Godot" de Beckett, es una obra perteneciente al teatro del absurdo, no pasa anda, no sucede nunca nada, pareciera que la obra carece de sentido: dos hombres están esperando bajo un árbloa a que llegue alguien, ¿por qué lo esperan?, ¿cuándo llegará?, no se sabe ni nunca se sabrá.

La otra obra que leí fue "Muertos sin sepultura" de Sartre, ésta es uan obra del teatro existencialista.

Y qué puedo decir de ella? es una obra triste, sombría, parca, real. Cinco personas son prisioneros de guerra, no hay esperanza de salir, saben que su destino es la muerte y llegarán a ella o suicidándose o siendo cruelmente asesinados.

Las obras permiten imaginar cómo habla cada uno de lso personajes, el lector recrea todas las descripciones, darle el tono a la voz, la intención de cada una de las palabras, leer teatro noe s lo mismo que verlo, pues al leerlo hayq eu imaginar los escenarios, los detalles, el ambiente de la escena, quién entra y qiuén sale, cómo lo hacen.

Me gusta leer teatro y Antígona parece que no va a ser la excepción.

ANTÍGONA de SÓFOCLES

Ahora voy con Antígona, llevo algunas páginas, pero me ha gustado. Una hermana que decide ir en contra de las reglas que le ha impuetso el rey y decide entrerrar a su hermano, muerto en batalla, y hacerle todos los rituales fúnebres.

Ya la han encontrado, y hasta ahora ella no se ha retractado de lo que hizo, a pesar de que el rey la presiona diciéndole que ha cometido un grave error.

Me ha causado mucha curiosidad que Antígona está cansada de que su familia sufra siempre de las peores humillaciones, su padre Edipo se caso con su esposa y mató a su padre, sus hermanos se mataron mutuamente luchando cada uno en grupos contrarios.

¿Qué pasará?

domingo, 17 de febrero de 2008

Ayer no escribí, tampoco leí, pues en realidad sí leí, pero no leí alguno de nuestros libros, ya acabé con El proceso y ayer logré conseguir Antígona, hoy voy a comenzar, a ver qué tal.

viernes, 15 de febrero de 2008

La absolución real.

A veces creo que debo desmenuzar más el proceso. La vez pasada en clase nos pusimos a pensar sobre los tipos de absolución. y quiero escribir sobre la absolución real.

Ésa es la que dice Titorelli que es casi imposible, pues no conoce a nadie que la lograra, dice que conoce historias, leyendas, que lo han inspirado para hacer muchas de sus obras, pero que igual como absolucón es muy difícil llegar a ella y de hecho lo digo ahora, no es díficil es absolutamente imposible!!!

La absolución real, es en éste libro y en la vida real, una utopía, es por eso que es tema de muchas de las pinturas de Titorelli. Ni Joseph K., ni nosotros mismos estamos libres de culpa, siempre seremos juzgados y culpados por alguien más, siempre cometemos errores y creemos que los equivocados son el resto y no nosotros, eso también pasa con K. le asegura a Titorelli que es inocente, pero si lo fuera, no habría llegado a él para buscar ayuda o soluciones a su caso, simplemente no habría necesitado de nada ni de nadie.

Evidentemente todo enjuiciado, incluso K., se considera inocente de entrada, es de por sí un ser humano que cree que es inocente, pero la absolución real és posible sí y sólo sí, el enjuciado está libre de toda culpa. En ese caso, nisiquiera debió haber comenzado el proceso, entonces al haber comenzado un proceso ya implica un grado de culpabilidad, y ya en éste caso es imposible aspirar a una absolución real.

La absolución real, e suna utopía, ni K. ni yo podemos aspirar a ella aunque nos consideremos inocentes, al fin y al cabo seremos culpables de algo

martes, 12 de febrero de 2008

La muerte de K.

Han matado a K. y como el mismo lo dijo: "¡como un perro!".

Desde el comienzo tenía solo tres posibilidades; la primera, era acomodarse a que estaba enjuiciado y acostumbrarse a que tendría que vivir con ello, por siempre, com altísimas probabilidades de que termina su primer proceso, si es que algún día lo iba a lograr, llegaría a su casa y con seguridad lo estarían esperando de nuevo dos ordenanzas para ponerlo en juicio, pues habría comenzado otro proceso.

La segunda; era permanecer en una indagación constante, preguntas aquí y allá, conocer gente por todo lado, pasar de un abogado a otro, pedir ayudas, escribir cartas, mantenerse en indagaciones, pero siempre en busca de su libertad, sin acomodarse a que está enjuiciado y luchando por demostrar su inocencia, así moriría K. metido en un círculo sin fin que no lo llevaría a ningún lugar nuevo.

Y la tercera era la muerte, que al fin y al cabo la había contemplado desde el primer momento en que se dío cuenta que su vida había cambiado para siempre, justo en la mañana en la que se atenta contra su intimidad, despierta y dos hombres se encuentran en su cuatro.

Parece que la muerte era en definitiva la única solución para que K. pudiese gozar de su libertad, pero lo triste de todo esto es que cuando comenzó la historia pensó en el suicidio, acabar él mismo con su propia vida, terminarla de una vez por todas y se habría evitado una historia que emperoraría; pero al final es triste ver como definitivamente llega al mismo punto: la muerte, pero con una gigantezca diferencia: ahora lo matan, muere en manos de otros, quienes después de una larga caminata terminan con la vida de K. con gólpes y con dos puñaladas en el corazón.

K. ha muerto y con él se fue la prepotencia de un hombre que fué obligado a comenzar un proceso, no sabré nunca por qué lo enjuiciaron, lo más posible es que no fuera inocente sino culpable, pero lo importante fue el proceso de conocer un mundo al que nunca quiso entrar pero que se vió obligado a vivir en él.

lunes, 11 de febrero de 2008

Información y justicia

Joseph K. cada vez conoce más de la justicia, pero menos de su caso; cada vez conoce más gente que parece ayudarlo, pero después lo enreda; cada vez un poco más presumido, pero en cada momento se dá cuenta que es muy ignorante en el mundo que lo rodea; parece qeu fuera muy astuto, pero no se sabe cuándo el astuto es él o cuando la gente de alrededor sabe que lo es y juga un juego más astuto del que K. cree.

Es un juego de información, simplemente K. está inmerso en un juego que está obligado a jugar, no puede desertar de él. Está obligado a preguntar, porque si no lo hace la información lo encontrará a él, pareciera que todo estuviese manejado por la ley. K. busca y encuentra, pero cuando no busca, lo encuentran, pero siempre van a saber que él esta enjuiciado, conocerán su caso y todos tendrán un consejo para darle, lo qeu pasa es que no se sabe y nunca se sabrá si el consejo es honesto.

Juego de información en una justicia desconocida

sábado, 9 de febrero de 2008

El aire del laberinto

El aire del libro es pesado, es imposible de respirar, no se renueva, está encerrado, no circula, no cambia.

Igual que ésta histortia, en el proceso siempre es lo mismo, nunca sucede nada nuevo, es estático, a veces se torna denso, pesado.

K. es un ser que, aparentemente, siempre ha estado enterado de lo que sucede a su alrededor, y en esta ocasion no conoce nada: enjuiciado y no sabe por qué, no conoce nada del mundo en el que sin buscarlo ahora se encuentra. Tiene que luchar contra una justicia que no conoce y que inevitamblemente estará con él hasta que no solucione su juicio.

Conoce personas que han estado enjuiciados y otros que ya conocen ésa justicia, y cada vez el panorama es menos alentador, indiscutiblemente su proceso durará mucho tiempo y si por alguna razón queda "libre" tiene todas las posiblidades de iniciar un nuevo proceso en cualquier momento.

El proceso es como un laberinto al que nadie quiere entrar, pero de alguna manera aparece allí dentro y a su espalda está la puerta con llave, es imposible salir, lo único que queda es comenzar a caminar y a buscar la salida, caminar y caminar para luego sentirse un poco más perdido, más agobiado, más encerrado, más enjuiciado...

Es en definitiva como si sólo existiera un poco de aire, al que K. y yo nos rehusamos respirar, él un poco más incómodo que yo, pero soy como su sobra, una sombra con pulmones propios, y que estoy pegada a sus pasos aunque al igual que él no quiero caminar por éste laberinto, que parece no tener ninguna salida.

Pareciera como si Kafka me dijera al oído mientras leo: tranquila, todo podrá estar un poco más enredado, entra en El proceso para enetender esta historia.

¿He comenzado mi propio juicio?

lunes, 4 de febrero de 2008

La lectura en medio de la marcha

el día de hoy fue un poco difícil la lectura, desde las siete de la mañana ando en una reunión constante con K. todo fue muy tranquilo hasta que de repenete un extrangero me interrumpió, estaba perdido en la universidad y lo guié hasta donde necesitaba; dejando atrás a K. cuando se encontraba en las oficinas, asinado y a punto de perder el conocimiento.

Después de abandonar al extrangero perdido en la universidad, volví a K. y seguí leyendo hasta que finalemente dejé la lecturoa porque me fu´pi a marchar en contra de las FARC. Ahora después de una insolada, una larga caminata, y gritar hasta el cansancio que no estoy de acuerdo con las FARC; me dispongo a reunirme de nuevo con mi amigo K. y su mundo.

domingo, 3 de febrero de 2008

La reconección con K.

En los últimos días he leído en buses, pero la gente no para de hablar y hablar, y como siempre en un bus que se respete llegará algún vendedor ofreciendo esferos, manillas, dulces: "1 por $500, 3 por $1000!!!" y me distraigo, no leo tranquila e inevitablemente paro mi lectura para oir sus historias.

He leído en el parque, pero los juegos de los niños me distraen, ver como corren, me encanta ver como imaginan mundos paralelos, en donde los juegos de madera son barcos que llevan hermosas doncellas que están siendo achechadas por hambrientos tiburones que desean con ahínco destruir el barco para devorar a las doncellas.

Sin embargo y muy a pesar de mis constantes distracciones, intento reaunar el libro, volver a K. y a su inexplicable juzgamiento a un delito que aún no conosco.

Hasta hoy en la mañana pude volver al mundo de "El proceso" aunque habia intentado en varias ocasiones, en los últimos tres días incorporarme de nuevo en la historia había sido una tarea casi imposible. Pero hoy, justo cuando inicia el día, en pleno rayo del sol sentada en unas escaleras pude reencontrarme de nuevo con K. y con su historia, les contaré luego como me sigue yendo.