Bueno, en realidad ésta me pareció una actividad enriquecedora, nunca había hecho la tarea de escribir sobre lo que leía. Probablemente lo siga haciendo, es en realidad un trabajo que uno ofrece para sí mismo, pensar lo que se lee hace que se profundice más sobre el texto y también que se interiorice a tal punto de identificación con ese algo dentro del libro que permite que uno como lector no suelte las hojas hasta no terminar el libro.
Más que una conclusión debo decir que el libro que más me gustó fué el de Karfa, También me gustó mucho Antígona y no puedo sacar de mi lista de preferidos hasta ahora uno que otro cuento de Los Dublineces.
Finalmente debo agradecerte, a tí Margarita, pues eres tú la única que viene por acá a ver qué carajos es lo que escribo, y en realidad es una buena opción para pensar en mí, en lo que leo.
:)
Lea con tranquilidad este esfuerzo personal por luchar contra mi mala memoria. Siga, siéntese en su silla, si sale sonriendo o sabiendo algo nuevo, siéntase siempre bienvenido. Si no nos sintonizamos, sutilmente salte a la salida. Sí, así, con S de Sandra. Sandra Bernal Aristizábal
martes, 20 de mayo de 2008
jueves, 8 de mayo de 2008
Aquiles como hombre
ESta semana en clase ví algo que me causó mucho la atención, he estado acostumbrada a crear una imagen de Aquiles, el guerrero, el fuerte, el egocéntrico, el protagonista.
Sin embargo, mirando con detenimiento algunos a partes de la obra me he dado cuenta que Aquiles a parte de ser el guerrero, tiene unos momentos de intimidad que muestran una faceta para mí desconocida del personaje. Como no es muy explícita esta parte de Aquiles en la obra les escribiré algunas referecnias:
"[...]
Por otro lado, yo con una hija
de Agamenón, [...]
no me voy a casar,
[...]
Muchas aqueas por la Hélade y Ftía
hay, de próceres hijas,
de aquellos que protegen las ciudades ,
y de entre ellas a aquella que yo quiera
haré la compañera de mi lecho.
Mi ánimo arrogante muchas veces
anhelaba allí, tomando esposa
legítima, apropiada compañera
de lecho, en las riquezas deleitarme
que el anciano Peleo
había adquirido.
Pues para mí no compensan la vida
ni cuantos bienes dicen poseía
anteriormente Ilio..."
(La Ilíada, IX- 385)
Aquí se evidencian dos cosas: la primera es que Aquiles sí desea tener una mujer, una esposa que él elegiría, ella sería una esposa legítima con la que compratiría la riqueza de su padre y viviría con ella hasta su lecho de muerte. Y la segunda, es que a pesar de que Aquiles es un guerrero por naturaleza y, como todo guerrero la muerte hace parte de la guerra, deja claro que ni siquiera la riqueza de una ciudad puede compensar la vida.
Estos dos puntos muestran facetas de una vida que sueña Aquiles en su interior, el tener una esposa, que él elige (¿por amor?, no lo sé, en ése caso: ¿tomaría como esposa legítima a Briseida?) con la que compratiría hasta su lecho de muerte y la segunda es un personaje que evidentemente cree en el valor de la vida y que por ninguna razón la vida no será compensada por ninguna riqueza material.
Por otro lado tenemos un Aquiles que cumple un papel de anfitrión frente a sus amigos los Aqueos que vienen en nombre de Agamenón:
"Aquiles, héroe de los pies ligeros:
"Salud, vosotros: que aquí como amigos
ciertamente llegaís,
sin duda es ello soda perentoria,
vosotros que me sois los más queridos
pese a estar irritado,
de entre los aqueos."
Así, precisamente, habló Aquiles
el divino, en vos alta,
y más hacia delante los llevaba
y en sillones sentólos y en tapices de púrpura
[...]
Él luego un gran tajo para carne
puso en el suelo al resplandor del suelo,
y en él puso cual correspondía,
la espalda de una oveja[...]"
(Ilíada, IX - 198)
Aquí está un Aquiles que es un buen anfitrión, que dirige a sus invitados por su casa, los invita a que pasen, son bienvenidos así ellos no hayan avisado su llegada, él los recibe y pone él mismo carne al fuego para que todos coman algo.
La vista de Aquiles como hombre, es de alguna manera un poco oculta, el Aquiles de casa, que sueña con esposa, que atiende a sus invitados, ése Aquiles que valora la vida, es sin duda una faceta que se nos revela en pocas líneas en el canto IX de la Ilíada.
Sin embargo, mirando con detenimiento algunos a partes de la obra me he dado cuenta que Aquiles a parte de ser el guerrero, tiene unos momentos de intimidad que muestran una faceta para mí desconocida del personaje. Como no es muy explícita esta parte de Aquiles en la obra les escribiré algunas referecnias:
"[...]
Por otro lado, yo con una hija
de Agamenón, [...]
no me voy a casar,
[...]
Muchas aqueas por la Hélade y Ftía
hay, de próceres hijas,
de aquellos que protegen las ciudades ,
y de entre ellas a aquella que yo quiera
haré la compañera de mi lecho.
Mi ánimo arrogante muchas veces
anhelaba allí, tomando esposa
legítima, apropiada compañera
de lecho, en las riquezas deleitarme
que el anciano Peleo
había adquirido.
Pues para mí no compensan la vida
ni cuantos bienes dicen poseía
anteriormente Ilio..."
(La Ilíada, IX- 385)
Aquí se evidencian dos cosas: la primera es que Aquiles sí desea tener una mujer, una esposa que él elegiría, ella sería una esposa legítima con la que compratiría la riqueza de su padre y viviría con ella hasta su lecho de muerte. Y la segunda, es que a pesar de que Aquiles es un guerrero por naturaleza y, como todo guerrero la muerte hace parte de la guerra, deja claro que ni siquiera la riqueza de una ciudad puede compensar la vida.
Estos dos puntos muestran facetas de una vida que sueña Aquiles en su interior, el tener una esposa, que él elige (¿por amor?, no lo sé, en ése caso: ¿tomaría como esposa legítima a Briseida?) con la que compratiría hasta su lecho de muerte y la segunda es un personaje que evidentemente cree en el valor de la vida y que por ninguna razón la vida no será compensada por ninguna riqueza material.
Por otro lado tenemos un Aquiles que cumple un papel de anfitrión frente a sus amigos los Aqueos que vienen en nombre de Agamenón:
"Aquiles, héroe de los pies ligeros:
"Salud, vosotros: que aquí como amigos
ciertamente llegaís,
sin duda es ello soda perentoria,
vosotros que me sois los más queridos
pese a estar irritado,
de entre los aqueos."
Así, precisamente, habló Aquiles
el divino, en vos alta,
y más hacia delante los llevaba
y en sillones sentólos y en tapices de púrpura
[...]
Él luego un gran tajo para carne
puso en el suelo al resplandor del suelo,
y en él puso cual correspondía,
la espalda de una oveja[...]"
(Ilíada, IX - 198)
Aquí está un Aquiles que es un buen anfitrión, que dirige a sus invitados por su casa, los invita a que pasen, son bienvenidos así ellos no hayan avisado su llegada, él los recibe y pone él mismo carne al fuego para que todos coman algo.
La vista de Aquiles como hombre, es de alguna manera un poco oculta, el Aquiles de casa, que sueña con esposa, que atiende a sus invitados, ése Aquiles que valora la vida, es sin duda una faceta que se nos revela en pocas líneas en el canto IX de la Ilíada.
Las mujeres como premios
Si algo me ha causado curiosidad es que las mujeres en la Ilíada se reconocen como premio: Criseida la hija de Crises , Briseida la Amada de Aquiles, las siete mujeres que les son ofrecidas a Aquiles para que vuelva a la guerra. Todas las mujeres están dentro del botín del triunfo de guerra, de los premios. De hecho la misma guerra de troya se genera por ganar de nuevo a Helena, la mujer más hermosa.
Es curioso ver cómo la mujer se consolida más como un objeto, en cuanto premio que se da y se recibe como ganancia, es decir, las mujeres parecieran no configurarse como personas, sino como objetos que premian a alguien, lo adornan.
Evidentemente al pasar los años la configuración de la mujer ha cambiado de una manera drástica y auqnue sé que cometo el error de pensar a la mujer de Grecia con parámetros de civilación del actual occidente. No me deja de sorpender cómo las reglas de la sociedad y la configuración de la misma puede disminuir a la mujer a tal punto de ser premio no persona, como de hecho sucede en la Ilíada.
Es curioso ver cómo la mujer se consolida más como un objeto, en cuanto premio que se da y se recibe como ganancia, es decir, las mujeres parecieran no configurarse como personas, sino como objetos que premian a alguien, lo adornan.
Evidentemente al pasar los años la configuración de la mujer ha cambiado de una manera drástica y auqnue sé que cometo el error de pensar a la mujer de Grecia con parámetros de civilación del actual occidente. No me deja de sorpender cómo las reglas de la sociedad y la configuración de la misma puede disminuir a la mujer a tal punto de ser premio no persona, como de hecho sucede en la Ilíada.
sábado, 3 de mayo de 2008
Agamenón no pide disculpas por haber herido al mejor Guerrero de los Aqueos
A su vez respondióle,
Agamenón, caudillo de guerreros:
"[...] Pero si me encegué porque hice caso
a mentes luctuosas,
estoy dispuesto, en compensación,
a reparar la falta y ofrecerle
innúmeros regalos."
(La Ilíada, IX - 118)
El problema aquí es que Aquiles NO busca una recompensa ni bienes materiales, en ese caso no hay calderos de flamante brilo ni mujeres ni tierras que compensen el ego herido de nuestro héroe.
Lo que Aquiles quiere es que Agamenón reconozca que se equivocó con el mejor de los guerreros y en consecuencia pida una sincera disculpa, y como no lo hace Aquiles no acepta niguno de sus innúmeros regalos y se niega a volver a la guerra.
Ésta parte, como en muchas otras se muestra el ego de Aquiles del que ya hablé en una publicación anterior; pero definitivamente loq ue busca Aquiles no es más riqueza, sino una sincera disculpa del Rey de los Aqueos y de ésta manera reubicar su honor como el mejor de los guerreros y mantenerse en ésa posición con honor incluso en frente del Rey.
Agamenón, caudillo de guerreros:
"[...] Pero si me encegué porque hice caso
a mentes luctuosas,
estoy dispuesto, en compensación,
a reparar la falta y ofrecerle
innúmeros regalos."
(La Ilíada, IX - 118)
El problema aquí es que Aquiles NO busca una recompensa ni bienes materiales, en ese caso no hay calderos de flamante brilo ni mujeres ni tierras que compensen el ego herido de nuestro héroe.
Lo que Aquiles quiere es que Agamenón reconozca que se equivocó con el mejor de los guerreros y en consecuencia pida una sincera disculpa, y como no lo hace Aquiles no acepta niguno de sus innúmeros regalos y se niega a volver a la guerra.
Ésta parte, como en muchas otras se muestra el ego de Aquiles del que ya hablé en una publicación anterior; pero definitivamente loq ue busca Aquiles no es más riqueza, sino una sincera disculpa del Rey de los Aqueos y de ésta manera reubicar su honor como el mejor de los guerreros y mantenerse en ésa posición con honor incluso en frente del Rey.
jueves, 1 de mayo de 2008
La belleza de Helena
he ehcho el intento de imaginar cómo sería Aquiles, Agamenón, no sé intentar crearlos en mi mente e imaginarlos en acción. Aquiles bello, fuerte, seguro.
Pero la verdad no he podido imaginar a Helena, su belleza parece no tener límites, claramente no la puedo pensar según la concepción de belleza contemporánea, pero intento ubicarme en la época y sin embargo no logro dar con algo. Henela tenía que ser una mujer despampanante, para que todos los hombres la anhelaran como premio. De ella en realidad, no sé mucho, lo que conosco es por lo que nombran los demás personajes y todos de alguna manera reconocen en ella una belleza divina, única.
No logro imaginarla, y no pienso limitarla a la versión de Troya de Hollywood, porque creo que Diane Kruger tampoco es suficiente para la belleza de Helena.
Pero la verdad no he podido imaginar a Helena, su belleza parece no tener límites, claramente no la puedo pensar según la concepción de belleza contemporánea, pero intento ubicarme en la época y sin embargo no logro dar con algo. Henela tenía que ser una mujer despampanante, para que todos los hombres la anhelaran como premio. De ella en realidad, no sé mucho, lo que conosco es por lo que nombran los demás personajes y todos de alguna manera reconocen en ella una belleza divina, única.
No logro imaginarla, y no pienso limitarla a la versión de Troya de Hollywood, porque creo que Diane Kruger tampoco es suficiente para la belleza de Helena.
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