jueves, 8 de mayo de 2008

Aquiles como hombre

ESta semana en clase ví algo que me causó mucho la atención, he estado acostumbrada a crear una imagen de Aquiles, el guerrero, el fuerte, el egocéntrico, el protagonista.

Sin embargo, mirando con detenimiento algunos a partes de la obra me he dado cuenta que Aquiles a parte de ser el guerrero, tiene unos momentos de intimidad que muestran una faceta para mí desconocida del personaje. Como no es muy explícita esta parte de Aquiles en la obra les escribiré algunas referecnias:

"[...]
Por otro lado, yo con una hija
de Agamenón, [...]
no me voy a casar,
[...]
Muchas aqueas por la Hélade y Ftía
hay, de próceres hijas,
de aquellos que protegen las ciudades ,
y de entre ellas a aquella que yo quiera
haré la compañera de mi lecho.
Mi ánimo arrogante muchas veces
anhelaba allí, tomando esposa
legítima, apropiada compañera
de lecho, en las riquezas deleitarme
que el anciano Peleo
había adquirido.
Pues para mí no compensan la vida
ni cuantos bienes dicen poseía
anteriormente Ilio..."
(La Ilíada, IX- 385)


Aquí se evidencian dos cosas: la primera es que Aquiles sí desea tener una mujer, una esposa que él elegiría, ella sería una esposa legítima con la que compratiría la riqueza de su padre y viviría con ella hasta su lecho de muerte. Y la segunda, es que a pesar de que Aquiles es un guerrero por naturaleza y, como todo guerrero la muerte hace parte de la guerra, deja claro que ni siquiera la riqueza de una ciudad puede compensar la vida.

Estos dos puntos muestran facetas de una vida que sueña Aquiles en su interior, el tener una esposa, que él elige (¿por amor?, no lo sé, en ése caso: ¿tomaría como esposa legítima a Briseida?) con la que compratiría hasta su lecho de muerte y la segunda es un personaje que evidentemente cree en el valor de la vida y que por ninguna razón la vida no será compensada por ninguna riqueza material.

Por otro lado tenemos un Aquiles que cumple un papel de anfitrión frente a sus amigos los Aqueos que vienen en nombre de Agamenón:

"Aquiles, héroe de los pies ligeros:
"Salud, vosotros: que aquí como amigos
ciertamente llegaís,
sin duda es ello soda perentoria,
vosotros que me sois los más queridos
pese a estar irritado,
de entre los aqueos."
Así, precisamente, habló Aquiles
el divino, en vos alta,
y más hacia delante los llevaba
y en sillones sentólos y en tapices de púrpura
[...]
Él luego un gran tajo para carne
puso en el suelo al resplandor del suelo,
y en él puso cual correspondía,
la espalda de una oveja[...]"
(Ilíada, IX - 198)


Aquí está un Aquiles que es un buen anfitrión, que dirige a sus invitados por su casa, los invita a que pasen, son bienvenidos así ellos no hayan avisado su llegada, él los recibe y pone él mismo carne al fuego para que todos coman algo.

La vista de Aquiles como hombre, es de alguna manera un poco oculta, el Aquiles de casa, que sueña con esposa, que atiende a sus invitados, ése Aquiles que valora la vida, es sin duda una faceta que se nos revela en pocas líneas en el canto IX de la Ilíada.

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